
A veces los productores de las grandes cadenas de televisión se empeñan en emitir series con planteamientos muy rebuscados. Una idea que no haya tenido nadie antes, un guión con giros sorprendentes, que deje al espectador con la boca abierta. Si se hace bien, el producto se puede llegar a convertir en todo un éxito internacional (ya pasó con Lost en su día). Si se hace mal, como suele ocurrir en España, nos quedamos con temporadas que dan giros de 180º y plantean soluciones imposibles para el espectador con un mínimo de inteligencia o sentido común (El Internado, El Barco).
Otras veces se nos dice que la falta de presupuesto dificulta la posibilidad de que las series españolas puedan estar a la altura de las americanas. “Es que allí tienen mucho más dinero, y no podemos competir”. Yo creo que el dinero no lo es todo, y por suerte tenemos varios ejemplos que así lo demuestran.
Uno de ellos es Community, una serie de la NBC que, pese a que se rumoreaba que podría ser cancelada debido a que la cadena esperaba más audiencia en la franja en la que se emite, tiene una gran base de seguidores y parece que ése no será el caso, aunque no está confirmada la emisión de una tercera temporada.
Lo que destaca en Community es su planteamiento ultra sencillo, alrededor del cual un magnífico equipo de guionistas han logrado crear la plataforma perfecta para sacarse de la manga cualquier tipo de episodio con el menor presupuesto posible.
![Community.S02E14.HDTV.XviD-LOL[(003014)20-12-15]](http://socialteuve.files.wordpress.com/2011/02/community-s02e14-hdtv-xvid-lol00301420-12-15.jpg?w=600&h=336)
Se trata de un grupo de alumnos de un community college americano, esto es, una universidad “de segunda”, aquélla en la que estudian quienes no han podido acceder a una facultad como dios manda. La trama, que gira en torno al grupo de estudio que forman siete personajes, da lugar a episodios fantásticos que hacen referencia continua a la cultura pop estadounidense, al cine, a la televisión y a la literatura.
Episodios normalmente anclados alrededor del personaje de Abed, que sufre una rara enfermedad que le hace ver el mundo de manera distinta a los demás. Es él quien suele introducir todo este tipo de referencias, porque es él quien ve el mundo como si viviera dentro de una película o una serie de televisión. Simple y a la vez ingenioso.
Capítulos como el especial de navidad, un stop-motion animado a lo “Wallace & Gromit”, o la especialidad de la casa, los bottle episodes (capítulos que se ruedan en un sólo escenario para abaratar costes y cuya gracia está en los diálogos) demuestran que desde un planteamiento sencillo se puede sacar mucho jugo si se cuenta con un grupo de guionistas a la altura. Y en Community lo tienen.
Sin embargo, si hoy hablo aquí de esta serie es por el capítulo de la semana pasada, un bottle episode montado alrededor de una partida de Dungeons and Dragons con una post-producción genial y un guión de lo más original que he visto en mucho tiempo. Vamos a intentar analizarlo.
Gather close that you might hearken the story of Fat Neil. Born stout of heart, but large of bone, his adolescent years were shadowed by scorn and mockery.
Outlets of fantasy afforded him some escape from the darkness throughout high school. And as a man, he traveled far to a new school and a new beginning… or so he thought.
The name became a joke. The joke became his life. And Neil fell again into darkness, only this time, his thoughts turned to an escape of which we dare not speak.
Así comienza la introducción al capítulo, narrada por una voz que recuerda mucho a las voces femeninas que nos contaban los avances de la comunidad del anillo en El Señor de los Anillos. Así se introduce de manera magistral el capítulo. Dos minutos y medio, con cámaras lentas, con barridos, con efectos de sonido perfectamente coordinados para introducir al espectador en la ilusión de estar viendo algo diferente, aun siendo la misma serie de siempre, todo ello coronado con unos títulos de crédito especiales para la ocasión.
Después, una lección magistral que demuestra que un gran guión puede convertir un capítulo de bajo presupuesto, grabado en dos escenarios (aunque es la sala de estudio donde se desarrolla gran parte de la “acción”) en uno de los mejores episodios, si no el mejor, de toda la serie.
Veamos algunas de las claves del capítulo.
El hilo conductor del capítulo es una partida de Dragones y Mazmorras. Tan simple como eso. Una partida a un juego de mesa en el que el principal elemento es la imaginación de los jugadores. Imaginación que también necesita la audiencia, a la que se sumerge en la historia narrada a base de músicas y efectos de sonido.
Toda historia necesita un narrador, y en este caso tenemos dos. Por un lado, la voz femenina que nos introduce en el capítulo y narra el paso del tiempo durante el mismo. Por otro, Abed, que hace de Maestro de la partida y de narrador, por tanto, de la historia dentro de la historia, esto es, de las acciones de sus amigos en el juego.
Toda historia de aventuras necesita un villano. El elegido es Pierce, el mayor del grupo, el cascarrabias. Se veía venir. Se ambientan sus apariciones con música tenebrosa y efectos que recuerdan a los utilizados en El Señor de los Anillos para anunciar la llegada de los Nazgûl, los espectros a caballo.
La primera acción de Pierce, enfadado por la intención de sus compañeros de excluirle del juego, es robar la espada de Fat Neil y utilizarla para matar a Chang, que abandona la sala acompañado de música emotiva y triste. No sorprende que Chang salga tan pronto de escena, es un recurso cómico habitual en la serie.
El humor se introduce en la mecánica de Dragones y Mazmorras de manera brillante, confiando en muchas ocasiones en la capacidad de la audiencia de interpretar las referencias culturales. Otras veces son más directos, como cuando Abed certifica que la puntuación del dado permite a Pierce frotarse los genitales con la espada de Neil.
La implicación de los personajes en el juego varía según la personalidad de cada uno. Abed se transforma en gnomo fácilmente, y Rita vive el juego como si fuera real. Otros como Jeff tardan más en involucrarse pero lo hacen cada vez más a medida que avanza el capítulo, al igual que en la serie en su conjunto.
Sólo salimos de la sala de estudio para ver el avance de Pierce en su cruzada por arruinar la partida. Su personaje parodia tanto a este tipo de juegos como a la concepción que de sus jugadores se tiene en la sociedad americana. En esta escena, por ejemplo, intenta comprar a un freak con una chocolatina.
Otro de esos momentos sutiles es la ficción de una escena sexual entre el personaje de Annie (un bárvaro) y el de Abed (una doncella). El cambiar el sexo de los personajes y la forma en que el diálogo se sustituye por la música y los gestos quedan a la libre interpretación de la audiencia es simplemente magistral.
En resumen, un guión espectacular para un capítulo claramente de bajo presupuesto, con un montaje sencillo y con un gran uso de las músicas y los efectos especiales, que hacen que la audiencia se imagine la acción sin tener que mostrarla, al igual que los chicos de Community se imaginan su aventura sin tener que vivirla. Efectos que van desde el sonido de espadas al del ambiente de una taberna, o el de dagas que cortan el aire al ser lanzadas… todos perfectamente coordinados con el diálogo de los personajes.
Un capítulo genial que demuestra que un planteamiento sencillo y un grupo de mentes brillantes pueden dar lugar a un gran producto sin la necesidad de invertir grandes cantidades de dinero. Menos Barcos, menos Internados, menos actores-marca y más dinero y libertad para los guionistas de este país. No somos más tontos que los americanos.
No os perdáis el capítulo, lo podéis descargar en Torrent, por descarga directa o en Series Yonkis, aunque os aconsejo que veáis la serie completa, que actualmente se encuentra en la segunda mitad de su segunda temporada.
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