Archivo

Artículos etiquetados y‘internet’

Se cansaron de ver televisión de calidad

23 junio, 2011 1 Comentario

Me despierto esta mañana con una noticia de El País. El titular, ‘Los jóvenes vuelven a la televisión’, y el primer párrafo, éste:

Ha sido un viaje de ida y vuelta. Los jóvenes, que habían dado la espalda a la televisión para caer en brazos de los formatos digitales (especialmente Internet), regresan a la pantalla tradicional. Las nuevas tecnologías, desde los teléfonos inteligentes hasta las redes sociales, han ido copando parcelas cada vez más significativas del ocio de los jóvenes. Pero este fenómeno ha entrado en declive.

Ya está. Se acabó. Lo de bajarse las series americanas de Internet está en declive. Fue bonito mientras duró. Los zagales aprendían más inglés del que un sistema educativo caduco les ofrecía en el instituto, mientras disfrutaban de unos contenidos de calidad que no siempre pueden ver en la televisión de su país, y mucho menos gratis. Además lo veían cuando les apetecía, como querían y donde les daba la gana. Pero todo eso se acabó. Han vuelto a la tele. ¿La razón? Pues, aunque parezca mentira, el artículo lo dice bien claro: la de siempre, la crisis.

Os preguntaréis lo mismo que yo. ¿Qué coño tendrá que ver la crisis en todo esto? Ni idea. El caso es que los datos son abrumadores: los jóvenes consumen 8 minutos más de televisión al día. 8 minutazos, 480 segundos más de televisión cada día. Y eso no puede significar otra cosa: se acabó lo de ver las series por internet y que se vaya preparando Google para la quiebra de Youtube. El declive ha comenzado.

Porque esos 8 minutos de aumento seguro que no se deben al incremento de publicidad. Tampoco a la repetición de cebos en las secciones deportivas de los informativos, que cada mes duran más y más, como los conejitos de Duracell. No. Se deben a la crisis y a que los jóvenes se han cansado de ver buenos contenidos de forma gratuita y con mayores facilidades. Es impepinable, no hay quien rebata el argumento del artículo.

A lo mejor es que preferimos creernos que el declive es real. Que, efectivamente, ha sido un viaje de ida y vuelta. Que lo que importa es el soporte y no los buenos contenidos. A lo mejor nos viene bien seguir con los ojos cerrados, mientras la industria televisiva de éste y otros muchos países se va al garete por no saber encontrar la fórmula mágica. Desde luego, a ciegas va a resultar mucho más difícil.

Porque partimos de un error de concepto. Los jóvenes no han vuelto a la televisión porque nunca se fueron. Siguen viendo las mismas series y los mismos contenidos.

Lo que pasa es que se han dado cuenta de que hay vida más allá de Sálvame diario y Vuélveme loca, de que pueden acceder a series de calidad por las que tendrían que pagar 50 euros de abono a una plataforma digital. Que pueden además hacerlo cuando quieran y donde quieran, y que lo de que el actor mueva los labios y tú oigas otra cosa no es de recibo. Y además practican el inglés, ese idioma que en este país necesitas para ser camarero de chiringuito pero no para ser elegido presidente del Gobierno.

Podemos aceptar la situación e intentar sacar provecho de esta nueva manera de consumir televisión o podemos seguir con la venda en los ojos hasta que sea demasiado tarde. Lo que en ningún caso podemos hacer es atribuir a un dato totalmente aleatorio el fin de una tendencia que no ha hecho más que comenzar.

Para Sinde, con amor, de su amigo Alex

13 febrero, 2011 4 comentarios

Un gran discurso del que hasta hoy era presidente de la academia de cine española. Un tipo honrado. ¿Que qué tal la gala? Los chicos de SoyPlastic la resumen de forma gráfica:

Y es que empezó la tarde movidita. Cerca de mil personas, según Anonymous, cien, según TVE, 200 según la SER y 400 según Telecinco, por citar algunos ejemplos, se dieron cita frente a la alfombra roja del Teatro Real en Madrid para pitar, gritar, protestar, insultar y cantar. Lo importante no es si eran mil o dos mil, quinientos o una docena. Lo que debería preocupar a la industria cultural de este país es su incapacidad para conversar con su público.

Me quito el sombrero ante los que allí estuvieron defendiendo lo que consideran un derecho. Quizá nos iría mucho mejor si fuéramos más los dispuestos a participar en todo este tipo de actos. No estamos forzando la marcha de ningún dictador, ni somos egipcios. No se trata de comparar, pero es cierto que nos cuesta protestar. Preferimos quedarnos frente al ordenador, escribir, tuitear. No hacer nada, al fin y al cabo.

No me apetece, a estas horas de la noche, reflexionar sobre lo que ha pasado esta tarde. Ahí tenemos los medios digitales y las redes sociales para enterarnos de todo, y además, la gente lo ha visto. O al menos lo ha intentado, ya que TVE ha puesto más empeño del normal en dificultar la retransmisión por internet (con cortes en su streaming bastante sospechosos) y filtrar el sonido para eliminar o reducir las protestas y los abucheos de los manifestantes, además de un retraso de varios minutos entre lo que se veía por Internet y lo que estaba sucediendo en directo (Anonymous afirmó poco antes de las 9 de la noche que el retraso era de cinco minutos, y que además afectaba a la retransmisión de TDT, no sólo a Internet). Por supuesto, nada de esto es demostrable, es sólo la impresión que nos ha dado a muchos de los que estábamos siguiendo la emisión. Sin embargo, durante la retransmisión de la gala, TVE sí que hizo un gran trabajo, en especial mostrando directamente las reacciones de los implicados (Pajín, Sinde) al discurso de Alex de la Iglesia.

Con todo, no es una buena señal para el ente público el hecho de que la gente prefiriera informarse a través de las redes sociales y el streaming que los propios manifestantes aportaban con sus móviles desde el epicentro de la protesta. Hay una parte bastante importante de la audiencia a la que no se puede engañar.

De hecho, con una simple búsqueda en Twitter con el hashtag #opgoya o #operaciongoya estaremos mejor informados que leyendo cualquier crónica de los principales medios escritos y no digamos ya de las cadenas de televisión. Más cercano, más real, aunque debemos también saber mantener una distancia para no caer en la demagogia.

Si mañana tengo tiempo colgaré algunos enlaces para ejemplificar toda esta parrafada. Mientras tanto, os dejo con una reflexión. ¿A nadie le chirría que el único que haya nombrado al PÚBLICO durante su presentación o su discurso de agradecimiento haya sido precisamente Alex de la Iglesia? Porque a mí sí. No se dan cuenta de que no hay cine sin público, y sin embargo, ahí están, frotándose la barriga unos a otros, mientras la televisión pública emite la gala íntegra y no es capaz de mostrar la realidad de lo que sucede fuera.

PD: Parece que a Leire Pajín el cargo de ministra de Sanidad le ha sentado muy bien, a juzgar por su papada. Me alegro.

Actualización: iba a soltar una parrafada, analizando más detenidamente el discurso, pero me lo voy a ahorrar recomendando este artículo del blog de Mr. Insustancial. Él lo ha hecho mejor de lo que lo iba a hacer yo.

Nos vamos de manifa 2.0 por Washington DC

Hay dos programas en la televisión americana (concretamente, en Comedy Central) que se distinguen por tratar la información de actualidad de forma irónica, acercando las noticias a un público más joven, y, sobre todo, con una ideología concreta (liberal-demócrata). Son The Daily Show (Jon Stewart) y The Colbert Report (Stephen Colbert).

Uno de sus principales argumentos durante los dos últimos años ha sido el destacar cómo los medios de comunicación estadounidenses han radicalizado sus posturas con el paso del tiempo, hasta alcanzar un nivel de enfrentamiento que ha ocultado la discusión sobre cualquier ámbito importante de la política nacional.

La gota que colmó el vaso de la paciencia de estos dos presentadores fue el rally (concentración, marcha) que organizó Glenn Beck, un talk host show de extrema derecha que trabaja para Fox News. Esta marcha coincidía en el tiempo y en el espacio con el famoso discurso del Doctor King (I have a dream), lo que enfureció a gran parte de la audiencia de estos programas e impulsó a sus conductores a organizar un rally parecido para protestar por la dirección que están tomando los medios de comunicación de su país.

Contar con una plataforma como un programa de televisión, con una audiencia firme y consolidada era un gran paso para movilizar en la explanada del Mall de Washington D.C. a miles de personas el pasado 30 de octubre. Sin embargo, lo que nos llama la atención de esta propuesta es su utilización de las nuevas tecnologías para involucrar aún más a la gente en el proyecto y hacerla partícipe de lo que intentaban conseguir o, al menos, poner de manifiesto.

Empezaron con algo simple, como es la creación de las dos páginas web del evento. En ellas se podía conseguir todo tipo de información, localización, alojamiento, viaje hasta Washington, etc. Decimos dos, porque en un principio la organización se encargó de dejar claro que eran dos concentraciones diferentes. Una para promover la concordia y las buenas formas y otra para “mantener vivo el miedo”. Cada una representada por uno de los dos conductores de la cadena, aparentemente de ideologías opuestas, aunque en el fondo es sólo una pose.

El siguiente paso fue involucrar a la gente a través de las redes sociales. Para ello se abrió un evento en Facebook y unacuenta en Twitter, promoviendo además varios hashtags:#rally4sanity #stewartrally #sanityrally #rallytorestoresanity #keepfearalive #colbertrally #march4fear

La respuesta de la gente fue masiva, por lo que la organización decidió además publicar una aplicación oficial de la marcha, gratuita para Iphone y Android, y donde en colaboración con varios servicios externos los asistentes podían involucrarse más aún y vivir de cerca el acontecimiento, participando activamente y compartiendo contenido con el resto de manifestantes, así como seguir las últimas actualizaciones sobr el evento en las redes sociales. Todo desde la misma aplicación.

En concreto, y gracias a Foursquare, desde la propia aplicación uno podía hacer “Check in” en el evento, a favor de uno de los dos cómicos, es decir, a favor de la razón o del miedo. Ello dio lugar a toda una competición en antena entre los dos presentadores durante el mes previo a la marcha.

También se ofrecía la posibilidad de subir imágenes directamente desde el teléfono móvil a Flickr, imágenes que después se publicarían en la web oficial y de las que se haría uso en el programa de televisión.

Una de las ideas que surgieron a partir del uso de esta aplicación oficial para subir imágenes desde el evento fue hacer coincidir este con Halloween. De este modo, muchos de los asistentes acudirían al evento disfrazados. Por ello se habilitó una web donde toda la audiencia podía votar los disfraces que más miedo dieran.

En resumen, se trata de utilizar Internet, las redes sociales y las aplicaciones móviles para promocionar un evento que fue un éxito, en gran parte, gracias a las nuevas tecnologías. Como bonus, todo ese material podía ser utilizado, y de hecho lo fue, como contenido del programa de televisión durante las semanas previas a la marcha e incluso después de la misma. Contenido generado por el usuario, por la audiencia, gratis e inmediato.

Google hasta en la sopa

Ya está aquí. Ya llegó. Después del salto a la telefonía móvil lo siguiente es la televisión. Al gigante americano no se le resiste nada y ahora apuesta por llevar lo mejor de Internet a nuestro salón.

Google nunca ha sido productor de contenidos, sino gestor de los mismos. Es lo que hizo con la telefonía móvil. Su mayor logro no ha sido apostar por hacer la competencia al Iphone con el Nexus, sino introducir el sistema operativoAndroid en una amplia gama de terminales en muy poco tiempo, y eso sí que es hacerle la vida difícil a Steve Jobs.

Con la televisión pretende hacer algo parecido. Apple ya se adelantó con su Apple TV, y ahora Google TV quiere hacer algo parecido, pero distinto. Quiere hacerlo mejor. Porque a diferencia de Apple, Google apuesta por un software de código libre, con más facilidad para el desarrollo de aplicaciones, y ofreciendo al usuario total control sobre lo que quiere ver en pantalla. Para empezar, ya he llegado a acuerdos con compañías como SonySamsung para que sus nuevas gamas de televisores lleven Google TV incorporado.

Pero… ¿Qué es Google TV? ¿Qué nos aporta? ¿Por qué merece la pena?

En España tenemos malas experiencias con el concepto de televisión interactiva. Quiero TV fue un verdadero fracaso, y las promesas de interactividad de la TDT parece que no acaban de cumplirse. Sin embargo, un producto como éste tiene en Estados Unidos un tirón mucho mayor que en nuestro país por varias razones.

Leer más…

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.