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Archivo para la Categoría "Televisión"

Se cansaron de ver televisión de calidad

23 junio, 2011 1 Comentario

Me despierto esta mañana con una noticia de El País. El titular, ‘Los jóvenes vuelven a la televisión’, y el primer párrafo, éste:

Ha sido un viaje de ida y vuelta. Los jóvenes, que habían dado la espalda a la televisión para caer en brazos de los formatos digitales (especialmente Internet), regresan a la pantalla tradicional. Las nuevas tecnologías, desde los teléfonos inteligentes hasta las redes sociales, han ido copando parcelas cada vez más significativas del ocio de los jóvenes. Pero este fenómeno ha entrado en declive.

Ya está. Se acabó. Lo de bajarse las series americanas de Internet está en declive. Fue bonito mientras duró. Los zagales aprendían más inglés del que un sistema educativo caduco les ofrecía en el instituto, mientras disfrutaban de unos contenidos de calidad que no siempre pueden ver en la televisión de su país, y mucho menos gratis. Además lo veían cuando les apetecía, como querían y donde les daba la gana. Pero todo eso se acabó. Han vuelto a la tele. ¿La razón? Pues, aunque parezca mentira, el artículo lo dice bien claro: la de siempre, la crisis.

Os preguntaréis lo mismo que yo. ¿Qué coño tendrá que ver la crisis en todo esto? Ni idea. El caso es que los datos son abrumadores: los jóvenes consumen 8 minutos más de televisión al día. 8 minutazos, 480 segundos más de televisión cada día. Y eso no puede significar otra cosa: se acabó lo de ver las series por internet y que se vaya preparando Google para la quiebra de Youtube. El declive ha comenzado.

Porque esos 8 minutos de aumento seguro que no se deben al incremento de publicidad. Tampoco a la repetición de cebos en las secciones deportivas de los informativos, que cada mes duran más y más, como los conejitos de Duracell. No. Se deben a la crisis y a que los jóvenes se han cansado de ver buenos contenidos de forma gratuita y con mayores facilidades. Es impepinable, no hay quien rebata el argumento del artículo.

A lo mejor es que preferimos creernos que el declive es real. Que, efectivamente, ha sido un viaje de ida y vuelta. Que lo que importa es el soporte y no los buenos contenidos. A lo mejor nos viene bien seguir con los ojos cerrados, mientras la industria televisiva de éste y otros muchos países se va al garete por no saber encontrar la fórmula mágica. Desde luego, a ciegas va a resultar mucho más difícil.

Porque partimos de un error de concepto. Los jóvenes no han vuelto a la televisión porque nunca se fueron. Siguen viendo las mismas series y los mismos contenidos.

Lo que pasa es que se han dado cuenta de que hay vida más allá de Sálvame diario y Vuélveme loca, de que pueden acceder a series de calidad por las que tendrían que pagar 50 euros de abono a una plataforma digital. Que pueden además hacerlo cuando quieran y donde quieran, y que lo de que el actor mueva los labios y tú oigas otra cosa no es de recibo. Y además practican el inglés, ese idioma que en este país necesitas para ser camarero de chiringuito pero no para ser elegido presidente del Gobierno.

Podemos aceptar la situación e intentar sacar provecho de esta nueva manera de consumir televisión o podemos seguir con la venda en los ojos hasta que sea demasiado tarde. Lo que en ningún caso podemos hacer es atribuir a un dato totalmente aleatorio el fin de una tendencia que no ha hecho más que comenzar.

Hay que exportar algo más que pepinos

Dicen que uno de los factores por los que se mide la fortaleza de la economía de un país es la capacidad para exportar sus productos al extranjero. Dicen que así se sale antes de la crisis. Que es mejor ser un país que exporta más de lo que importa. Dicen. ¿Que quién lo dice? Pues no lo sé, pero lleva razón.

En España se nos da muy bien (de momento) exportar pepinos, jamón, tomates, lechugas, conservas, futbolistas y poco más. El resto lo tenemos que traer de fuera. Incluidas las series de televisión.

Y no será por producto nacional, que haberlo, haylo. Los canales españoles están llenos de producciones patrias, pero sin embargo, y ya duele decirlo, no hemos sido capaces de colársela a los americanos, los grandes maestros del género, ni una sola vez.

A mí, que no soy un gran defensor de la ficción española, sigue costándome trabajo entender por qué una serie como UPA Dance ha sido el mayor éxito que hemos tenido en el intento de exportar nuestras producciones fuera de España. En Italia era un éxito total, claro que la televisión italiana es una de las pocas de Europa que no cambiaba yo por la nuestra.

Hubo otros casos, desde Verano azul pasando por Médico de familia o Los Serrano, Los hombres de Paco o Cuenta atrás, un auténtico truño con Dani Martín a la cabeza que emitió Cuatro y que parece haber tenido mejor acogida en Francia que en nuestro país. Y hay más. Alguno incluso tilda de éxito el caso español.

No se trata de vender los derechos de la emisión de una serie española, sino de vender el concepto, la biblia del producto, la idea y el guión, y que sean ellos quienes lo adapten. Porque no sé vosotros, pero yo no veo al Resines doblado al ruso.

En este tipo de compraventa los americanos, como en muchas otras cosas, nos llevan años de ventaja. De entre los últimos casos, el más llamativo es el de ‘The Killing‘, el éxito de AMC (cadena responsable de algunas de las mejores series que pueden verse en la actualidad: Mad men, Breaking bad, The walking dead…). Se trata de una producción original danesa. Sí, sí, danesa. Y es que en el norte de Europa parecen haberse puesto las pilas.

Son novelas que se venden como churros y se convierten en películas después, como la trilogía de Stieg Larsson, Millenium. A los americanos no les bastó con leer los libros traducidos al inglés o ver la película original sueca basada en ellos. Ahora van a por el remake de las películas, y les importa un bledo lo recientes que sean. Para más inri las va a dirigir David Fincher. Porque estos americanos si se ponen, se ponen. Think big.

Suecos, noruegos, daneses. Parece que vivimos un revival de la novela policíaca, de las historias de crímenes macabros por resolver. De eso esta gente sabe mucho, y parece que han descubierto cómo sacarle partido al asunto. ‘The Killing’ no inventa absolutamente nada y sin embargo es diferente. Tiene algo. Por eso AMC la adaptó desde la original danesa ’Forbrydelsen‘. Podría ser flor de un día, pero no: la BBC acaba de hacerse con los derechos de ‘Borgen, del mismo país y de temática muy similar.

Siempre he pensado que en España hay talento para sacar historias interesantes adelante, y no lo de siempre, que desde Farmacia de guardia parece que no exista otro formato. No creo que sea una cuestión de dinero, ni que tengamos nada que envidiar a los daneses. La pasta está en el mercado anglosajón, y algún día enchufaremos la AMC o la BBC y los personajes, la historia y el guión nos resultarán familiares. Esto ya lo vi yo en España. Y es que tenemos que empezar a pensar en exportar algo más que pepinos.

¿Por qué lo llaman televisión cuando quieren decir cine?

Seguro que habéis leído aquello de que, de un tiempo a esta parte, los mejores directores ya no se dedican al cine, sino que les da por las series de televisión. Incluso actores que hace una década hubieran considerado aparecer en la pequeña pantalla como un paso atrás en su carrera están empezando a aceptar papeles protagonistas en muchas de estas producciones.

Si hablamos de guionistas está claro que los mejores hace ya tiempo que trabajan para HBO, AMC, FX, FOX, etc… porque, seamos serios, en estos últimos años, ¿cuántas películas buenas hemos visto? Buenas de verdad, de las que sales del cine dándole vueltas a la cabeza, envidiando al guionista de semejante maravilla.

Hay un género en el que este fenómeno es si cabe más evidente: la ciencia ficción. Si descartamos Inception, en los últimos años no hemos visto ni una sola película de ciencia ficción decente. No, no me vale Avatar. El sueño de James Cameron es un despliegue técnico espectacular que cambiará la forma de hacer cine, pero nada más. El guión no era nuevo. Pocahontas con más azul, nada más.

Entre monstruos que destruyen ciudades, invasiones alienígenas cada vez más inverosímiles y refritos de Star Trek y Star Wars, poco o nada original hemos visto.

Sin embargo sí hay series de televisión que han tirado por el terreno de la ciencia ficción con un resultado espectacular. Podríamos hablar del remake de Battlestar Galactica que terminó hace unos años en la cadena americana Syfy. Podríamos hablar también de la nueva versión de Doctor Who en la BBC, o del exitazo de Lost en ABC.

Pero lo de Fringe es otra cosa. JJ Abrahams se sacó de la manga lo que parecía simplemente un intento de estirar el éxito que cosechó con Lost y lo convirtió en un producto magnífico que te mantiene enganchado semana tras semana, y que sobrevive ya tres temporadas luchando con los ejecutivos de FOX, que buscan más audiencia que la que el show produce. Y es que no es de extrañar, ya que a la mayoría lo que le gusta es que le den las cosas mascaditas, y un producto de ciencia-ficción, pero sobre todo de ciencia, absurda, incomprensible, extraña y a veces sobrenatural requiere un esfuerzo mayor que un culebrón como Gossip Girl.

El otro día me preguntaron por qué película de lo que llevamos de año hubiera pagado gustosamente los 7 euros que vale la entrada del cine. Mi respuesta fue clara, y ni siquiera tuve que pensarlo demasiado: por ninguna. Por eso, tras ver el trailer que la gente de FOX ha elaborado para el season finale de la tercera temporada de Fringe, puedo decir sin ningún tipo de dudas que yo sí pagaría la entrada si en vez de una serie de televisión esto fuera una trilogía de las de dos horas por película y palomitas a cascoporro.

Además, seamos serios. 7 euros por dos horas de Anna Torv es una ganga.

Un pez llamado Pimiento

19 febrero, 2011 5 comentarios

Solemos decir con frecuencia que la vida es injusta. En el caso de los concursos de televisión, salvo honrosas excepciones, suele serlo. Se nos hincha la vena, como a la Patiño, cuando argumentamos con pasión aquello de que los tontos siempre tienen suerte. Sin embargo, a veces, sólo a veces, al azar le da por hacer de justiciero, de Robin Hood, aunque en esta ocasión no roba a los ricos para dárselo a los pobres, sino que se dedica a castigar con crueldad la falta de cultura general de muchos de los concursantes. Y tú, desde tu sofá, no puedes evitar esa sonrisa, mezcla de rabia y envidia a partes iguales.

Eran madre e hija. Flick y Flack, dos en un reloj. Tal para cual. La cosa prometía, y al Sobera se le iluminaba la cara por momentos. Si los nuevos fichajes del Real Madrid han nacido para jugar en ese club, al presentador vasco su madre le trajo al mundo para reírse de los concursantes. Ahí disfruta, se le ve cómodo, en su salsa. Para el recuerdo la expresión en su rostro cuando la concursante más joven le explica, antes del inicio del juego, que estudia Obras Públicas “para montar calles”. Yo le hubiera dado un abrazo en ese mismo momento. Ánimo Carlos, tú puedes.

La comunicación no verbal (los gestos, miradas y pinta en general de las concursantes) era suficiente para inspirar poca confianza en llegar al final con un buen fajo de billetes, pero por si quedaba alguna duda, ahí estaba la primera pregunta de la noche.

París, Amsterdam, Londres, Badajoz… ¿Cuál de estas ciudades se conoce como ‘La Venecia del norte’?

Pánico. Fajos por aquí, fajos por allí. Amsterdam, París. París, Amsterdam. Hasta cierto punto uno comprende la duda, famosísimos son los canales de París. Muy parecidos a los de Venecia, pero el gondolero tiene más clase y fuma en pipa.

La situación no mejoraba con el paso de las preguntas. Qué personaje de dibujos animados no lleva pantalones. Bob Esponja, esa se la sabía: lleva, lleva, confirmado. El pato Donald, ése es que “me pilla muy lejos”. Más dudas. Al final repartimos un poco, que no nos fiamos. Es que joder, quién tiene en su cabeza la imagen del pato Donald, si al menos Disney nos hubiera bombardeado con ella durante años y años en parques de atracciones, dibujos animados, películas, vasos que te regalan con el Happy Meal del McDonald’s, yo que sé, algo, pero claro, así a bote pronto no caes. Que no caes, oye.

Pero seguían avanzando, nadie sabe bien cómo, hasta que llegó la pregunta que hizo que algo muriera muy dentro de mí, algo que ya no creo que pueda recuperar jamás.

Bagdad, Buenos Aires, Londres, Manila. ¿Con qué ciudad tenemos más diferencia horaria? Bueno, bueno, al loro.

Aquí conviene analizar el razonamiento de ambas concursantes. La madre, tirando de lógica, aseguraba que Bagdad, al estar en Europa (sí, sí, en Europa, de toda la vida de Alá) tenía menos usos horarios de diferencia que Buenos Aires, donde debían ser unas 7 u 8 horas menos, “aproximadamente”. Porque todo el mundo sabe que la capital argentina está en medio del Pacífico.

A falta de 20 segundos para finalizar el tiempo, algo se encendió en esa mente universitaria privilegiada, destinada a montar grandes calles en las ciudades españolas. Rápidamente cambió las apuestas para dar más importancia a Manila en detrimento de Buenos Aires. Como la propia concursante aclaró después “me la he jugado con Manila porque es la única que no me sonaba de nada“. A eso le llamo yo lógica aplastante. Si en vez de Manila llega a ser Trujillo, como tampoco te sonaría de nada, ahí que te la juegas. Bien.

Pepino, Zanahoria, Pimiento. ¿Cuál podemos encontrar en el fondo del mar? “Zanahoria seguro que no es”, gritaba la más joven, segura de sí misma. “Mama, mama, a mí es que me suena pimiento”. ¿Pimiento o pepino? “Es que pimiento es un nombre muy largo para un pez“, dudaba la hija.

Y entonces llegó el momento de la justicia divina. Llegaban a la pregunta final con 100.000 euros, más que la pareja anterior, un logro importante si tenemos en cuenta que nos es imposible saber si entre las dos igualaban el coeficiente intelectual de un pepino de mar.

La pregunta era más sencilla aún que la anterior (mus, baraja española). ¿En qué mano sujeta la antorcha la estatua de la Libertad? No dudaron: en la izquierda. Precisamente con su mano zurda sujeta la señora libertad las tablas del derecho, de la justicia. Ésa misma que hizo que volvieran a casa con las manos vacías, tal y como merecían. Y tú te ríes, satisfecho. Feliz con la desgracia de los demás.

Porque al fin y al cabo, uno se queda con la misma duda de siempre: el casting de estos concursos… ¿Consiste en no elegir a gente que pueda llegar con toda la pasta hasta el final del programa? Al menos, claro, hasta que pasen los meses y decidan que necesitan repartir el millón, en una jugada fantástica, para llevarse la audiencia de esa noche. Entonces lo anunciarán durante toda la semana y saldrá publicado en el periódico. Y Matías nos avisará en las noticias de las tres, no os preocupéis.

Para Sinde, con amor, de su amigo Alex

13 febrero, 2011 4 comentarios

Un gran discurso del que hasta hoy era presidente de la academia de cine española. Un tipo honrado. ¿Que qué tal la gala? Los chicos de SoyPlastic la resumen de forma gráfica:

Y es que empezó la tarde movidita. Cerca de mil personas, según Anonymous, cien, según TVE, 200 según la SER y 400 según Telecinco, por citar algunos ejemplos, se dieron cita frente a la alfombra roja del Teatro Real en Madrid para pitar, gritar, protestar, insultar y cantar. Lo importante no es si eran mil o dos mil, quinientos o una docena. Lo que debería preocupar a la industria cultural de este país es su incapacidad para conversar con su público.

Me quito el sombrero ante los que allí estuvieron defendiendo lo que consideran un derecho. Quizá nos iría mucho mejor si fuéramos más los dispuestos a participar en todo este tipo de actos. No estamos forzando la marcha de ningún dictador, ni somos egipcios. No se trata de comparar, pero es cierto que nos cuesta protestar. Preferimos quedarnos frente al ordenador, escribir, tuitear. No hacer nada, al fin y al cabo.

No me apetece, a estas horas de la noche, reflexionar sobre lo que ha pasado esta tarde. Ahí tenemos los medios digitales y las redes sociales para enterarnos de todo, y además, la gente lo ha visto. O al menos lo ha intentado, ya que TVE ha puesto más empeño del normal en dificultar la retransmisión por internet (con cortes en su streaming bastante sospechosos) y filtrar el sonido para eliminar o reducir las protestas y los abucheos de los manifestantes, además de un retraso de varios minutos entre lo que se veía por Internet y lo que estaba sucediendo en directo (Anonymous afirmó poco antes de las 9 de la noche que el retraso era de cinco minutos, y que además afectaba a la retransmisión de TDT, no sólo a Internet). Por supuesto, nada de esto es demostrable, es sólo la impresión que nos ha dado a muchos de los que estábamos siguiendo la emisión. Sin embargo, durante la retransmisión de la gala, TVE sí que hizo un gran trabajo, en especial mostrando directamente las reacciones de los implicados (Pajín, Sinde) al discurso de Alex de la Iglesia.

Con todo, no es una buena señal para el ente público el hecho de que la gente prefiriera informarse a través de las redes sociales y el streaming que los propios manifestantes aportaban con sus móviles desde el epicentro de la protesta. Hay una parte bastante importante de la audiencia a la que no se puede engañar.

De hecho, con una simple búsqueda en Twitter con el hashtag #opgoya o #operaciongoya estaremos mejor informados que leyendo cualquier crónica de los principales medios escritos y no digamos ya de las cadenas de televisión. Más cercano, más real, aunque debemos también saber mantener una distancia para no caer en la demagogia.

Si mañana tengo tiempo colgaré algunos enlaces para ejemplificar toda esta parrafada. Mientras tanto, os dejo con una reflexión. ¿A nadie le chirría que el único que haya nombrado al PÚBLICO durante su presentación o su discurso de agradecimiento haya sido precisamente Alex de la Iglesia? Porque a mí sí. No se dan cuenta de que no hay cine sin público, y sin embargo, ahí están, frotándose la barriga unos a otros, mientras la televisión pública emite la gala íntegra y no es capaz de mostrar la realidad de lo que sucede fuera.

PD: Parece que a Leire Pajín el cargo de ministra de Sanidad le ha sentado muy bien, a juzgar por su papada. Me alegro.

Actualización: iba a soltar una parrafada, analizando más detenidamente el discurso, pero me lo voy a ahorrar recomendando este artículo del blog de Mr. Insustancial. Él lo ha hecho mejor de lo que lo iba a hacer yo.

Somos más de los que pensáis, Echevarría

Se hace la televisión que quieren los ciudadanos

Eso decía el martes Alejandro Echevarría, presidente de Telecinco, durante un foro organizado por El Correo-Actualidad de Álava para analizar los nuevos retos del sector audiovisual. Lo justificaba argumentando que los beneficios de la cadena han aumentado, incluso durante estos tiempos de crisis. Está en todo su derecho de perseguir la mayor audiencia y el mayor beneficio posible, que para algo es empresario. Puede incluso que tenga razón. Yo creo que no. Mejor dicho, quiero creer que no.

El jueves por la noche publiqué un artículo de opinión en este blog. Quizá no fue más que una pataleta, un grito ahogado, un cagarme en todo lo que se menea al ver en lo que se están convirtiendo nuestros informativos. Lo que debería haber sido un texto que no leyeran más que mis amigos y compañeros, llegó en dos horas a la portada de Menéame. Ahí sigue, escondido en su segunda página, con cerca de 500 votos y camino de los 5000 clicks. Un artículo que ya han leído casi 10.000 personas, en un blog personal que no tiene aún un mes de vida.

Quiero creer que es una buena noticia. Me gusta pensar que es la gente la que decide qué contenidos interesan y cuáles no en esta nueva era del 2.0. Los casi 50 comentarios allí y los de este blog me han servido para darme cuenta de que no estoy sólo, de que hay mucha gente que opina exactamente lo mismo que yo. Personas que están hartas, que son conscientes de que, aunque seamos una minoría, merecemos algo más. Porque espero que algún día esto reviente y podamos sentarnos frente al televisor y no morir de angustia.

Por eso os pongo aquí algunos de esos comentarios, muchos de ellos brillantes, para que sepáis que hay gente que piensa lo mismo que vosotros.

A mi lo que más me fascina de los telediarios son las “noticias de temporada”, empiezo a sospechar que ponen los mismos vídeos cada año. Por ejemplo:

Verano: Hace mucho calor, operación bikini, gente metiendo los pies en las fuentes, un par de obreros de Sevilla hablando de lo duro que es trabajar a pleno sol, imágenes de playas con un 80% de mujeres en top-less, los menús de las terrazas y las medusas.
Invierno: Las cadenas del coche, remedios contra el frío, una reportera en medio de una ventisca tiritando, pueblos aislados, los quitanieves, dos jóvenes tomándose un caldito en el bar de alguna estación de esquí.
Navidad: El precio de las angulas, del cordero, de los percebes, gente comprando regalos a última hora, viejas en el mercado intentando ahorrar para el menú de nochevieja, el día de reyes reportaje de niños en los parques jugando con sus juguetes, el día de navidad reportaje las cajas y envoltorios amontonados al lado de los cubos de basura, la cuesta de enero.
Septiembre: Vuelta al cole, reportaje de madres en el carrefour quejándose de lo caros que son los libros, síndrome pos vacacional, propósitos de comienzo de temporada, la cantidad de parejas que se separan en vacaciones.

Y así año tras año tras año desde que tengo uso de conciencia.

hutter

La mayoría de las “noticias” son del tipo: Eso lo vi en Internet hace dos días”; “Excuse me, are you from the past?”; “Esto se lo hemos robado a Gente”; Tienen más lag que un servidor de WoW en hora punta.

kumo

A mí ya el colmo me parece la costumbre ésta últimamente de minarte el telediario de anuncios.Entre bloque y bloque, par de anuncios que te crió. Y cuando vuelves, el presentador de turno te cuenta 4 vulgaridades y te enlaza de la manera más burda y chapucera posible con … otro anuncio!, esta vez narrado por él en vivo y en directo:

- Eso dijo Mou… por cierto, cómo le gustaría a Mourinho el nuevo Opel Meriva, déjenme que les cuente las fabulosas virtudes del Opel Meriva…

Por supuesto. Seguro que Mourinho se muere por un Meriva.

robertdenitro

Google News es lo más parecido a información sin sesgo que tenemos hoy en día. Porque tienes toda la variedad posible. Porque puedes contrastar y buscar las 5 diferencias. Y porque aprendes a ver dónde cambia fulano y dónde mengano la verdad -o dónde dejan de contarla al completo- según convenga menesteres políticos o ideolpufffajajajaj, perdón, económicos, que viene a ser lo mismo.
Aún así tampoco te libras de que puedan estar jugando a los tres cubiletes.

santino

Noticia del día, contador de muertes, conexión en directo relacionada con alguna muerte, un par de videos de internet, una foto curiosa y deportesfútbol con algún video curioso de alguien dándose un golpe.

mundakas

Groucho: “La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro”

LadyStorm

Eso sin olvidar que hoy en día el telediario dura, pongamos, 30 minutos, y de ellos 5 son publicidad, 5 de noticias importantes, 5 de chorradas y 15 de deportes fútbol. Y las de fútbol no creáis que es algo importante, pueden estar sacando 5 minutos cómo los cochazos de los jugadores salen o entran de su campo de entrenamiento a toda velocidad mientras cuentan cosas sin el menor interés.
Pero no nos debemos extrañar. Si miras las noticias mas leídas en cualquier periódico online suelen estar copadas por deportes, alguna chorrada de algún famoso, y las fotos prohibidas de tal o cual actriz/modelo/famosilla de tres al cuarto.

javipe

Cada vez es más difícil distinguir el informativo de Piqueras del Sálvame.

alfgarri

 

Somos muchos más, y por supuesto que nos merecemos algo mejor. La televisión tiene la obligación de dar un servicio público (independientemente de que sean privadas o no), y creo que no lo están cumpliendo. Estoy seguro de que la guerra por las audiencias es importante, que los anunciantes escasean, y que un punto más de share supone millones de euros.

De lo que no estoy tan convencido es de que no haya espacio en este país para una cadena privada responsable, que ofrezca contenidos de entretenimiento en formatos de entretenimiento, e información y análisis dos, tres, cuatro veces al día. Joder, hay cadenas en la TDT que no llegan al 1% de audiencia. ¿De verdad es tan difícil apostar por algo así y consolidar una base de telespectadores fieles e identificados con la cadena?

Quiero pensar que no es así, aunque en el fondo sé que lo es. Porque hay gente muy inteligente en el mundo de la comunicación, y si no se ha hecho ya es porque no se puede. Dicen que la esperanza es lo último que se piede, ¿no? Llamadme romántico, no me importa.

PD: Leo en Vaya Tele que esta noche a las 22.15h en ‘El debate de la 2 se dará respuesta a la pregunta ‘¿Tenemos la televisión que nos merecemos?‘ Quién sabe. Puede que sí, puede que no. O puede incluso que un debate así lo programen un viernes por la noche para tener a la juventud ocupada en otros menesteres. ¿Nadie lo ha pensado?

Algunos perros sí van al cielo (o cómo el entretenimiento mató a los informativos)

10 febrero, 2011 24 comentarios

No sé si lo que está pasando en estos últimos años con los informativos en televisión me hace gracia o simplemente me da asco. No lo he decidido aún.

Yo soy de los que suelen comer y cenar viendo las noticias. Perdón, las “noticias”. Es una manera de informarse como otra cualquiera, y entre eso y el vistazo de rigor a las ediciones digitales de El País y El Mundo, suficiente. Pero de un tiempo a esta parte a mí me han cambiado los informativos, me los han robado. Los han convertido en el zapping de surferos edición mediodía/noche.

No es algo que hayamos inventado nosotros, faltaría más. Viene, como casi todo, de Estados Unidos. Allí lo llaman Infotainment, porque les gusta mucho esto de mezclar palabras e inventarse una nueva. Información más entretenimiento, en un esfuerzo por ganar audiencia. Un público que de otra manera no vería los informativos, tanta noticia seria les abruma, pobrecitos.

Así que a los que pensamos que un informativo debe llamarse así por alguna razón en concreto, que nos zurzan. Nosotros no contamos, porque vamos a verlo aunque más de la mitad del contenido sea auténtica basura. Porque no nos queda otro remedio, porque si teníamos alguna vía de escape para informarnos en televisión, nos la quitan y nos ponen en su lugar un canal de seguimiento 24 horas a un grupo de analfabetos funcionales.

Si hay una cadena en este país que destaca sobre las demás por su dominio en el arte de hacer pasar la mierda por noticia, ésa es Telecinco. El martes llegué tarde a comer y allí estaban sus “informativos”, en la tele. No encontré el mando y pensé que no sería para tanto. Quince minutos no me iban a costar la salud. Ah, bendita ingenuidad la mía.

Titulares, tema del día, tres noticias nacionales (política y economía), sucesos (Pepito mató a Juanito, y a Joselito le mordió su tortuga) y directos al tema. Y rapidito que vienen los deportes con la Carbonero, que es donde está la audiencia. Una chica, por cierto, a la que alguien debería decirle que con medio kilo menos de maquillaje estaba mucho más mona, pero ése es otro tema.

Llegaba el momento estelar del informativo, ése que todos tememos: el de la noticia de los hoteles/spa/centros de belleza/salones de masaje para perros. Es un ciclo mortal. Siempre vuelve, como Terminator, como la marea, como el tipo de los turrones por navidad. Cada pocos meses a un redactor avispado se le ocurre llevar una cámara a uno de estos lugares y demostrarnos a todos que sí, que algunos perros sí que van al cielo, o mejor dicho, ya están en él.

Porque da igual que estés estudiando para vivir explotado el resto de tu vida llevando a cabo una labor por la que deberían pagarte mucho más de lo que lo van a hacer. Da igual que seamos una generación perdida. Les da lo mismo que tengamos que coger las maletas y acompañar a Pepe a Alemania. Todo eso no importa en absoluto.

Lo que importa es que sepamos que hay perros que viven mejor que nosotros, y por eso nos lo recuerdan cada cierto tiempo, por si se nos ha olvidado. Pero bah, qué más da, te dices. La siguiente “noticia” seguro que me alegra el día.

Coño, es James Dean. Ah, que cumpliría hoy 80 años, mira qué bien, con un poco de suerte me ponen un minireportaje sobre su vida y obra, o un perfil con imágenes de sus películas más importantes. Pero no, porque eso requeriría perder un par de horas en documentarse y montar el vídeo. En vez de eso, ¿por qué no enlazar sutilmente el hecho de que James Dean sería hoy octogenario si siguiera vivo con un corte sobre los ídolos con los que las muchachas de quince años forran sus carpetas? Ya sabes, que era un ídolo, tía, y eso le hace comparable a Justin Bieber y al resto de nenazas hermafroditas de la factoría Disney.

Jo, qué buena idea.

Malviviendo de lo audiovisual

27 enero, 2011 2 comentarios

Una mirada a la inutilidad de la industria audiovisual española a la hora de apostar por productos nuevos, diferentes, con chispa. Hablamos con Tomás Moreno, de Malviviendo.

Hasta hace pocos años la idea de expresar tu creatividad sin que la industria te apoyara parecía un imposible. La llegada de Internet facilitó las cosas para muchos artistas, emprendedores y genios en general. Tenemos un ejemplo en la cartelera de nuestro país. Es la historia de Matt Zuckerberg, el genio asocial que programó y desarrolló el sitio más social de todos. Junto a él, cientos de jóvenes se lanzaron a emular a sus ídolos de Sillicon Valley en la nueva era de Internet. Si tenías una idea, podías hacerte rico.

El avance de la tecnología no sólo ayudó a desarrollar miles de proyectos en Estados Unidos. Ahora uno mismo puede publicar su libro, o promocionar su arte, sin tener que contar con un mecenas, con un “padrino”.

Con la llegada del video a la Red, y de Youtube y sitios similares en particular, la producción audiovisual ha dado un salto gigantesco. De hecho, si la industria no te proporciona los medios, si nadie confía en tus guiones o tu capacidad, tu talento para desarrollar un proyecto que tú crees que vale la pena, tienes otras alternativas.

La moda del videoblog parece ser un antecedente claro. Los usuarios se lanzaron en masa a grabarse en video con sus webcams y publicaron comentarios, experiencias, e incluso toda una segunda identidad en la Red, como en el caso deJessica Rose, una actriz neozelandesa que, bajo el usuario lonelygirl15, y junto a su productor, Ramesh Flinders, creó un videoblog en Youtube que alcanzó fama mundial en 2006 y que actualmente sigue emitiéndose. El público no descubrió que se trataba de ficción hasta meses después de saltar a la fama.

Las series, en Internet

El siguiente paso no tardaría en llegar. Para un guionista, o un director, encontrar un productor, o una cadena que esté dispuesta a apostar por esa gran idea para una serie que ronda tu cabeza desde hace tiempo, no siempre es fácil. Mejor dicho, es casi imposible. Por ello, la gente se lanzó a la aventura de producir su propio tv show y emitirlo y promocionarlo utilizando las herramientas que la Red ofrece.

Si nos centramos en el caso español, el primer paso, o, al menos, el más sonado, lo dieron Natxo del Agua y Rubén Ontiveros, con el inicio de Qué vida más triste, una serie de capítulos de bajo presupuesto, grabados en el mismo escenario, pero con mucho humor y mucha originalidad en sus guiones. La serie fue un éxito desde su inicio en 2005, tanto que La Sexta decidió comprar el producto para emitirlo por televisión. El sueño de todo creador independiente. Un sueño que parece haberse acabado este verano tras la decisión de la cadena de no renovar la serie. Para los fans queda el consuelo de “Descarga completa“, una nueva producción de Ontiveros con los dos protagonistas de siempre, Borja y Josebas, que se dedican, en episodios de escasa duración, a dar su particular versión sobre las películas que están en cartelera. No es Qué vida más triste, pero algo es algo.

Cansados de malvivir


Después del éxito de QVMT muchos se lanzaron a la aventura de grabar su propia serie de televisión y emitirla por Internet. Una simple búsqueda en Google nos basta para darnos cuenta de ello. Sin embargo, son unos chavales de Sevilla los que han sorprendido a todo el mundo por la originalidad y la brillantez de sus guiones, pero, sobre todo, por la calidad técnica de su producto, para el que no cuentan con demasiados medios y con un presupuesto casi nulo.

Es el caso de Malviviendo, que con su primera temporada, de sólo 10 capítulos, ha logrado cautivar a una amplísima masa de fans que ya piden a gritos el inicio de una segunda tanda de episodios.

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Nos vamos de manifa 2.0 por Washington DC

Hay dos programas en la televisión americana (concretamente, en Comedy Central) que se distinguen por tratar la información de actualidad de forma irónica, acercando las noticias a un público más joven, y, sobre todo, con una ideología concreta (liberal-demócrata). Son The Daily Show (Jon Stewart) y The Colbert Report (Stephen Colbert).

Uno de sus principales argumentos durante los dos últimos años ha sido el destacar cómo los medios de comunicación estadounidenses han radicalizado sus posturas con el paso del tiempo, hasta alcanzar un nivel de enfrentamiento que ha ocultado la discusión sobre cualquier ámbito importante de la política nacional.

La gota que colmó el vaso de la paciencia de estos dos presentadores fue el rally (concentración, marcha) que organizó Glenn Beck, un talk host show de extrema derecha que trabaja para Fox News. Esta marcha coincidía en el tiempo y en el espacio con el famoso discurso del Doctor King (I have a dream), lo que enfureció a gran parte de la audiencia de estos programas e impulsó a sus conductores a organizar un rally parecido para protestar por la dirección que están tomando los medios de comunicación de su país.

Contar con una plataforma como un programa de televisión, con una audiencia firme y consolidada era un gran paso para movilizar en la explanada del Mall de Washington D.C. a miles de personas el pasado 30 de octubre. Sin embargo, lo que nos llama la atención de esta propuesta es su utilización de las nuevas tecnologías para involucrar aún más a la gente en el proyecto y hacerla partícipe de lo que intentaban conseguir o, al menos, poner de manifiesto.

Empezaron con algo simple, como es la creación de las dos páginas web del evento. En ellas se podía conseguir todo tipo de información, localización, alojamiento, viaje hasta Washington, etc. Decimos dos, porque en un principio la organización se encargó de dejar claro que eran dos concentraciones diferentes. Una para promover la concordia y las buenas formas y otra para “mantener vivo el miedo”. Cada una representada por uno de los dos conductores de la cadena, aparentemente de ideologías opuestas, aunque en el fondo es sólo una pose.

El siguiente paso fue involucrar a la gente a través de las redes sociales. Para ello se abrió un evento en Facebook y unacuenta en Twitter, promoviendo además varios hashtags:#rally4sanity #stewartrally #sanityrally #rallytorestoresanity #keepfearalive #colbertrally #march4fear

La respuesta de la gente fue masiva, por lo que la organización decidió además publicar una aplicación oficial de la marcha, gratuita para Iphone y Android, y donde en colaboración con varios servicios externos los asistentes podían involucrarse más aún y vivir de cerca el acontecimiento, participando activamente y compartiendo contenido con el resto de manifestantes, así como seguir las últimas actualizaciones sobr el evento en las redes sociales. Todo desde la misma aplicación.

En concreto, y gracias a Foursquare, desde la propia aplicación uno podía hacer “Check in” en el evento, a favor de uno de los dos cómicos, es decir, a favor de la razón o del miedo. Ello dio lugar a toda una competición en antena entre los dos presentadores durante el mes previo a la marcha.

También se ofrecía la posibilidad de subir imágenes directamente desde el teléfono móvil a Flickr, imágenes que después se publicarían en la web oficial y de las que se haría uso en el programa de televisión.

Una de las ideas que surgieron a partir del uso de esta aplicación oficial para subir imágenes desde el evento fue hacer coincidir este con Halloween. De este modo, muchos de los asistentes acudirían al evento disfrazados. Por ello se habilitó una web donde toda la audiencia podía votar los disfraces que más miedo dieran.

En resumen, se trata de utilizar Internet, las redes sociales y las aplicaciones móviles para promocionar un evento que fue un éxito, en gran parte, gracias a las nuevas tecnologías. Como bonus, todo ese material podía ser utilizado, y de hecho lo fue, como contenido del programa de televisión durante las semanas previas a la marcha e incluso después de la misma. Contenido generado por el usuario, por la audiencia, gratis e inmediato.

Google hasta en la sopa

Ya está aquí. Ya llegó. Después del salto a la telefonía móvil lo siguiente es la televisión. Al gigante americano no se le resiste nada y ahora apuesta por llevar lo mejor de Internet a nuestro salón.

Google nunca ha sido productor de contenidos, sino gestor de los mismos. Es lo que hizo con la telefonía móvil. Su mayor logro no ha sido apostar por hacer la competencia al Iphone con el Nexus, sino introducir el sistema operativoAndroid en una amplia gama de terminales en muy poco tiempo, y eso sí que es hacerle la vida difícil a Steve Jobs.

Con la televisión pretende hacer algo parecido. Apple ya se adelantó con su Apple TV, y ahora Google TV quiere hacer algo parecido, pero distinto. Quiere hacerlo mejor. Porque a diferencia de Apple, Google apuesta por un software de código libre, con más facilidad para el desarrollo de aplicaciones, y ofreciendo al usuario total control sobre lo que quiere ver en pantalla. Para empezar, ya he llegado a acuerdos con compañías como SonySamsung para que sus nuevas gamas de televisores lleven Google TV incorporado.

Pero… ¿Qué es Google TV? ¿Qué nos aporta? ¿Por qué merece la pena?

En España tenemos malas experiencias con el concepto de televisión interactiva. Quiero TV fue un verdadero fracaso, y las promesas de interactividad de la TDT parece que no acaban de cumplirse. Sin embargo, un producto como éste tiene en Estados Unidos un tirón mucho mayor que en nuestro país por varias razones.

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