
Dicen que uno de los factores por los que se mide la fortaleza de la economía de un país es la capacidad para exportar sus productos al extranjero. Dicen que así se sale antes de la crisis. Que es mejor ser un país que exporta más de lo que importa. Dicen. ¿Que quién lo dice? Pues no lo sé, pero lleva razón.
En España se nos da muy bien (de momento) exportar pepinos, jamón, tomates, lechugas, conservas, futbolistas y poco más. El resto lo tenemos que traer de fuera. Incluidas las series de televisión.
Y no será por producto nacional, que haberlo, haylo. Los canales españoles están llenos de producciones patrias, pero sin embargo, y ya duele decirlo, no hemos sido capaces de colársela a los americanos, los grandes maestros del género, ni una sola vez.
A mí, que no soy un gran defensor de la ficción española, sigue costándome trabajo entender por qué una serie como UPA Dance ha sido el mayor éxito que hemos tenido en el intento de exportar nuestras producciones fuera de España. En Italia era un éxito total, claro que la televisión italiana es una de las pocas de Europa que no cambiaba yo por la nuestra.
Hubo otros casos, desde Verano azul pasando por Médico de familia o Los Serrano, Los hombres de Paco o Cuenta atrás, un auténtico truño con Dani Martín a la cabeza que emitió Cuatro y que parece haber tenido mejor acogida en Francia que en nuestro país. Y hay más. Alguno incluso tilda de éxito el caso español.
No se trata de vender los derechos de la emisión de una serie española, sino de vender el concepto, la biblia del producto, la idea y el guión, y que sean ellos quienes lo adapten. Porque no sé vosotros, pero yo no veo al Resines doblado al ruso.
En este tipo de compraventa los americanos, como en muchas otras cosas, nos llevan años de ventaja. De entre los últimos casos, el más llamativo es el de ‘The Killing‘, el éxito de AMC (cadena responsable de algunas de las mejores series que pueden verse en la actualidad: Mad men, Breaking bad, The walking dead…). Se trata de una producción original danesa. Sí, sí, danesa. Y es que en el norte de Europa parecen haberse puesto las pilas.
Son novelas que se venden como churros y se convierten en películas después, como la trilogía de Stieg Larsson, Millenium. A los americanos no les bastó con leer los libros traducidos al inglés o ver la película original sueca basada en ellos. Ahora van a por el remake de las películas, y les importa un bledo lo recientes que sean. Para más inri las va a dirigir David Fincher. Porque estos americanos si se ponen, se ponen. Think big.
Suecos, noruegos, daneses. Parece que vivimos un revival de la novela policíaca, de las historias de crímenes macabros por resolver. De eso esta gente sabe mucho, y parece que han descubierto cómo sacarle partido al asunto. ‘The Killing’ no inventa absolutamente nada y sin embargo es diferente. Tiene algo. Por eso AMC la adaptó desde la original danesa ’Forbrydelsen‘. Podría ser flor de un día, pero no: la BBC acaba de hacerse con los derechos de ‘Borgen‘, del mismo país y de temática muy similar.
Siempre he pensado que en España hay talento para sacar historias interesantes adelante, y no lo de siempre, que desde Farmacia de guardia parece que no exista otro formato. No creo que sea una cuestión de dinero, ni que tengamos nada que envidiar a los daneses. La pasta está en el mercado anglosajón, y algún día enchufaremos la AMC o la BBC y los personajes, la historia y el guión nos resultarán familiares. Esto ya lo vi yo en España. Y es que tenemos que empezar a pensar en exportar algo más que pepinos.
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